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jueves, septiembre 07, 2006

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La Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) será la institución encargada de estudiar la factibilidad geográfica de instalar una planta nuclear en Chile y la estructura regulatoria necesaria para ello. Estos estudios costarán cerca de US$ 190.000, pero el gobierno enfatiza que no se está pensando en un proyecto concreto para una planta nuclear, ya que para esto sería necesario un estudio de factibilidad económica, el que no está agendado.

Para la directora de la CCHEN, Loreto Villanueva, la conveniencia o no de utilizar energía nuclear es una discusión en la que deben confluir varios actores sociales. Y en ese sentido la Comisión Chilena de Energía Nuclear puede aportar gran cantidad de información sobre el estado de la tecnología nuclear y los requerimientos desde el punto de vista legal y reglamentario que demanda el entorno de la energía nuclear, los que recalca, “son bastante particulares”.

Específicamente se necesita desarrollar todo un proceso de autorizaciones, que van desde el emplazamiento, construcción, puesta en servicio, operación, cierre y desmantelamiento, donde exista “un organismo regulador que vigile las condiciones en las cuales esas actividades se van a realizar y dé las garantías a la población de impacto sobre los bienes, las personas y el medio ambiente desde el punto de vista de la seguridad nuclear y radiológica”, explica Villanueva.

A años de la energía nuclear

Frente a la alta vulnerabilidad que presenta la matriz energética del país al importar más del 90% de los hidrocarburos que consume y los análisis que concluyen que será necesario duplicar la capacidad de generación de energía desde ahora al 2015 para mantener un crecimiento económico del 7%, todos coinciden en que es urgente estudiar diversas alternativas energéticas.

El consenso internacional es que una planta nuclear tarda unos 10 a 15 años para que entre en funcionamiento, desde el inicio de los estudios técnicos. El Instituto de Ecología Política (IEP) considera que un proyecto de este tipo necesita alrededor de 30 años de estudios que incluya debate público, aprobación y posterior ejecución.

A ojos de la ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, "Chile tiene suficientes recursos hidráulicos, geotérmicos, eólicos e, incluso, podemos usar el recurso mareo-motriz", para abastecerse. Agrega que Chile podría estar en condiciones de producir biocombustibles a partir de 2008 como parte de los esfuerzos del país por diversificar sus fuentes energéticas.

En tanto, la Comisión de Minería y Energía del Senado está elaborando un informe sobre la explotación en Chile de energías alternativas, y entre ellas, la energía nuclear a través de microcentrales de última generación. La idea es conocer la opinión de ecologistas nacionales e internacionales, sismólogos, expertos en tecnología nuclear de países desarrollados, y científicos especialistas en manejo de desechos nucleares.

Lo bueno y lo malo

La energía nuclear es la más potente de las energías conocidas. El uranio produce por kilo fisionado la energía equivalente a la producida por la combustión de 2 millones de kilos de petróleo, según explica el profesor del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Christian Schmidt.

La energía nuclear es una energía limpia que no contamina la atmósfera, como los combustibles fósiles que aportan gases de efecto invernadero. En cuanto a su uso en la generación de electricidad, ha tenido resultados destacables al ocasionar el menor impacto ambiental dentro de la producción masiva de energía eléctrica, en comparación con la vertiente hidroeléctrica, por ejemplo.

Sin embargo, hay opiniones encontradas respecto a si se trata de una energía realmente segura, pues es difícil olvidar las devastadoras consecuencias de los accidentes de Three Mile Island en Pennsylvania, Estados Unidos, en 1979 y Chernobyl en 1986.

Algunos científicos sostienen que las plantas termonucleares de última generación tienen una posibilidad de falla de una en un millón. “Las centrales nucleares para generar electricidad son más seguras y confiables que sus similares hidroeléctricas y fósiles”, afirma el profesor Schmidt.

Greenpeace responde que “es un mito” aquello de que la energía nuclear es segura. El accidente de Chernobyl dejó de manifiesto las graves deficiencias en elementos de seguridad interna, lo que derivó en un mayor control internacional.

Respecto a la seguridad externa, los expertos coinciden en que el terrorismo es hoy uno de los principales problemas de la energía nuclear. Las plantas de todo el mundo incrementaron sus medidas de seguridad después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

Otro problema asociado al uso de energía nuclear, es el manejo y disposición de sus residuos. El combustible gastado en centrales nucleares tiene una elevada radiactividad y su periodo de enfriamiento se calcula entre 20 mil y 100 mil años.

En el caso de España, cada central almacena el combustible utilizado primero en piscinas de enfriamiento y, luego, en contenedores de hormigón. Antes de 2010 se concluirá el almacén centralizado de residuos de alta actividad y se ha solicitado a ciudades y pueblos españoles que se presenten “voluntarios” para acogerlo, a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero.

La peligrosidad de los residuos radioactivos es el principal argumento de grupos ecologistas para oponerse al uso de energía nuclear. Señalan que después de más de 60 años de desarrollo de esta energía artificial aún no existe la tecnología para su segura disposición, y agregan que ninguna formación geológica natural asegura una estabilidad por tantos años.

El Instituto de Ecología Política, a través de su página web, enfatiza que “el peligro de una explosión no sólo es latente sino real. Las explosiones nucleares producen diversos tipos de impactos radiactivos, todos tremendamente destructivos”. Donde los efectos secundarios impactan a la población por irradiación de tejidos, daños a las estructuras celulares y ADN, una de cuyas expresiones es el cáncer.

Sin embargo, para el profesor Schmidt de la Pontificia Universidad Católica “los residuos radioactivos de larga vida no presentan riesgos inaceptables para las personas, sus bienes y el medio ambiente cuando son procesados adecuadamente”.

Para la directora del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín, la energía nuclear es una “alternativa obsoleta”, que los países en desarrollo están dejando de lado.

Tendencias mundiales

Actualmente existen 440 plantas nucleares, que generan el 16% de la energía eléctrica mundial. Francia, país líder en este tipo de tecnología -el 78% de su electricidad proviene de plantas nucleares- planea la construcción de una gigantesca central atómica para exportar energía a otros países, como por ejemplo España. Mientras tanto, el gobierno español anunció su compromiso de sustituir "gradualmente y en un periodo máximo de 20 años" la energía nuclear por otras opciones más limpias, más seguras y menos costosas, como la solar y la biomasa.

Mientras Europa se debate entre volver al modelo nuclear u optar por energías alternativas, en Asia varios países prefieren esta tecnología. Japón, que también es un país sísmico como Chile, tiene 56 reactores nucleares en operación; China planea la construcción de 50 plantas nucleares en las próximas dos décadas; y la India, que actualmente tiene 15 centrales en funcionamiento, ya posee otras ocho en construcción.

Para atender en los próximos años toda la demanda energética mundial, los expertos calculan que habría que construir 4.500 plantas en todo el mundo, lo que es considerado inviable por problemas de seguridad.

En Argentina y Brasil, que poseen tres plantas y un reactor, respectivamente, ya anunciaron planes para aumentar su capacidad de generación nuclear.

Energía nuclear en Chile

Chile tiene un nivel de desarrollo modesto en energía nuclear, debido a que no tiene energía nucleoelétrica, sólo existen dos reactores nucleares experimentales, administrados y operados por la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Sin embargo, las aplicaciones de no potencia son variadas y cubren principalmente el ámbito de la medicina, la minería, el medio ambiente y la agricultura.

Además, Chile tiene acuerdos de cooperación en materia de energía nuclear con Rusia, Corea, Argentina, Brasil, China e India, entre otros.

Finalmente, el ministro secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, dijo que los estudios que realizará el gobierno tardarán entre dos y tres años, por lo que llamó a “hacer las cosas con calma, para tomar una decisión, ya sea a favor o en contra”.

 

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