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lunes, febrero 12, 2007

¿Coaching o varita mágica?

¿Coaching o varita mágica?

Por Jorge Salinas

Con un valor diferencial con respecto a la formación tradicional para el desarrollo directivo, el Coaching se revela como algo más que una tutela para el desarrollo profesional. Es para algunos, la “Varita Mágica” que provoca el “Trance Feliz”

MANAGER- ¿Eso funciona?

RRHH.- Compruébalo.

MANAGER.- ¿por qué yo?

RRHH.- Queremos invertir en ti.

MANAGER.- No sé si me suena bien, ¿yo lo necesito y otros no?.

RRHH.- Nos vendría bien a todos, pero hemos de decidir dónde nos dará un mejor retorno de la inversión.

MANAGER- No sé si es el mejor momento. Con el montón de trabajo que tengo ahora.

RRHH- ¿Cuándo te aburres en tu trabajo?

MANAGER- Tienes razón, siempre voy pasado de vueltas.

RRHH- Precisamente por esto. Te ayudará para que gestiones tu tiempo y tus prioridades de manera más eficaz.

MANAGER- ¿Qué sabrá el Coach de mi trabajo y de cómo funcionan las cosas en esta empresa?

RRHH- Nada. Si supiera algo probablemente no te podría ayudar. Vería las cosas como las ves tú. Él te ayudará a que tú te plantees hacer las cosas de otra manera para conseguir mejores resultados. Pero serás tú quien lo haga. Quien tiene el problema tiene la solución.

MANAGER- Esto ya me suena mejor.

Esta es una conversación típica entre un responsable de Recursos Humanos y un Manager, al que se le propone hacer un proceso de Coaching cuando no existe una cultura previa de utilización de este tipo de tutela profesional en la Compañía.

Al final, el manager comienza el proceso de Coaching con cierto grado de escepticismo (“no puedo decir que no. Me cerraría puertas”), pero al finalizar la segunda o tercera sesión “el milagro” se vuelve a producir. Yo le llamo “el milagro predecible”, aunque en un sentido distinto al que utiliza Peter Senge, en el prólogo del libro de Jaworsky, “Sincronicidad”.

Este será el primero de unos cuantos que se producirá a lo largo del proceso completo de Coaching.

Es curioso, a veces, amigos o colaboradores de otros ámbitos profesionales me preguntan, ¿y tú que sientes, como coach, en estas circunstancias? La respuesta siempre es la misma: Se me eriza la piel desde el momento en que me doy cuenta que el Manager se dirige inexorablemente, a través de mis preguntas, a descubrir “el campo de las infinitas posibilidades”. Mi cuerpo experimenta una reacción física como resultado de una asociación emocional y mental con mi Coachee.

En el momento en el que el Manager descubre que cuando se acabe esa sesión de Coaching tiene “infinitas posibilidades de actuación”; que ya no se va a contar a sí mismo más mentiras; que lo que le pasa lo provoca y lo controla él y no es culpa de los demás, se produce un cambio de modelo mental.

La estructura y la intensidad de las imágenes que recuerdan una experiencia, se altera en su cabeza. Tienen un orden distinto y significan otra cosa.

Dice Rafael Echeverría en su libro La Ontología del Lenguaje, cuando habla de los estados de ánimos: “El pasado no lo cambia ni Dios”. Y es cierto, el hecho fáctico es el que es, y la secuencia “física” de acontecimientos es exactamente la misma, pero yo lo observo desde otro sitio, y las luces y las sombras, los colores, la perspectiva y la asociación de objetos ya no es la misma.

“El pasado no puede cambiarse, pero si yo, lo reinterpreto de otra manera, para mí es distinto”.“Ha pasado otra cosa”.

Este nuevo modelo mental del Coachee será el que aplicará a partir de ese momento, y no sólo en las relaciones con su jefe o con su equipo, ni tan siquiera solamente en lo que se refiere a la gestión del tiempo, la priorización, la visión estratégica y la fijación de objetivos. Se aplicará también en sus relaciones sociales y familiares, y en la manera en la que se relaciona con el mundo.

La semana pasada me decía el Director General de una importante empresa con el que apenas llevo cuatro sesiones:“¿Sabes Jorge lo que me dicen cuando acabo la sesión contigo?, que parece que alguien me toca con una varita mágica y entro en un “Trance Feliz”.

Están acostumbrados a verme corriendo de un lado para otro, varias llamadas en espera, la reunión que no quieren empieza sin mí, etc., y de repente llega tu Coach. Que no me pasen llamadas. Y cuando salgo mi cara ha cambiado.

¿Quién busca el conocimiento sólo para saber más?
Saludos cordiales
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
CONSULTAJURIDICACHILE.BLOGSPOT.COM
Renato Sánchez 3586 dep 10
Santiago, Chile

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