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lunes, febrero 12, 2007

UN MENTOR EN LA EMPRESA FAMILIAR

¿Consejos de padre o de mentor?
 
Uno de los secretos para una buena sucesión es encontrar el equilibrio entre ambos papeles y aplicarlos de forma progresiva ? Para ser mentores efectivos, los adultos deben comprender las diferencias entre hacer de padre y hacer de mentor. Hay gente que se encuentra con dificultades porque insiste en seguir haciendo de padres de sus hijos ya adultos, incluso cuanto éstos han pasado ya de los 50. Otros tienen problemas porque intentan ser mentores de sus hijos prematuramente: un niño de 10 años necesita un padre, no un mentor.

Uno de los secretos de un proceso de sucesión efectivo es encontrar un buen equilibrio entre hacer de padre y de mentor, e ir aplicándolo de forma progresiva.

Para que el proceso de formación tenga éxito se requiere también un apropiado nivel de diferenciación en ambas partes. Los mayores no pueden ser mentores efectivos si continúan viendo a sus hijos adultos simplemente como una versión más joven de sí mismos. Por otra parte, los jóvenes han ser capaces de valorar las virtudes de sus padres y también sus puntos débiles; no sirve ni la idealización ni el desprecio. Normalmente, ni siquiera las mejores relaciones entre mentor y pupilo duran para siempre. Todas llegan a su fin una vez que el pupilo se siente capaz de funcionar independientemente. A menudo se llega a este punto cuando el pupilo ha llegado a los cuarenta.

En las Empresas Familiares la relación incluso continúa cuando ya no queda mucho que aprender

El final de la relación entre mentor y pupilo puede ser difícil, a veces, traumático. La negociación de este final suele ser delicada. Una cosa es finalizar la relación con un mentor con el que no se está emparentado y otra muy diferente cortar la relación con un padre, madre, tío, tía o hermano.

En las Empresas Familiares en las que se tiende a evitar las situaciones conflictivas, la relación suele continuar con el consentimiento de ambas partes, aunque no quede demasiado por aprender. El mentor y el pupilo desarrollan una especie de comedia en la que ambos suelen siempre quedar bien.

Cuando el padre es el mentor, el proceso debe negociarse con los jóvenes desde el inicio, estableciendo qué tipo de trabajos y competencias se deben llegar a dominar y cuándo, antes de que el pupilo pueda pasar al siguiente estadio.

A los jóvenes se les debe asignar trabajos reales de los que se desprendan datos que puedan ser valorados objetivamente. Esta es la única manera de que adquieran autoridad. Su carrera debe estar diseñada pensando en el futuro, es decir, formarlos para dirigir la empresa del futuro, no la que existe hoy.

Cuando el mentor tiene éxito, padres e hijos pueden mantener una relación basada en el amor y el respeto mutuo, a la vez que se ponen a prueba las capacidades de los pupilos.
Autor Ivan Lansberg, Fundador de Lansberg, Gersick & Associates y Consultor Internacional de Empresas Familiares
Saludos cordiales
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
CONSULTAJURIDICACHILE.BLOGSPOT.COM
Renato Sánchez 3586 dep 10
Santiago, Chile

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